Nací en Vélez Blanco (Almería). Cursé mis estudios en la Universidad de Granada, donde obtuve la licenciatura y el doctorado en la especialidad de Geografía e Historia. He desarrollado mi vida profesional en esta Universidad, donde soy profesora titular de Historia Antigua, y en la que he desempeñado diversos cargos académicos, como el de Decana de la Facultad de Filosofía y Letras, siendo la primera mujer que alcanzaba esa responsabilidad. Durante esa etapa fui elegida Presidenta de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Filosofía y Letras de España para representar a todas las Facultades ante las instituciones.
Impulsora de los Estudios de las Mujeres en España, formé parte del grupo de profesoras que creamos el Seminario de Estudios de la Mujer de la Universidad de Granada, la Asociación Española de Historia de las Mujeres, la Asociación Universitaria de Estudios de la Mujer o la Revista Arenal. La Historia de las Mujeres, las mujeres en las sociedades mediterráneas o las mujeres y la paz han sido los temas prioritarios de mi investigación y publicaciones. He impartido conferencias, cursos y doctorados en diversas universidades e instituciones españolas y extranjeras.
He sido Consejera de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía entre 2000 y 2004, Consejera de Educación de la misma Junta entre 2004 y 2008, Presidenta del Parque de las Ciencias y diputada en el Parlamento Andaluz en la VII Legislatura. Desde marzo de 2008 soy Diputada por Granada en las Cortes Generales, donde soy la portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Socialista.
He formado parte del Comité Federal del PSOE y del Comité Director del PSOE-A. En la actualidad soy miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE como secretaria del área de Educación y Cultura.
Tres mujeres se suman al pequeño grupo que en poco más de cien años han sido galardonadas con el Premio Nobel de la Paz. Enhorabuena a las tres y a todas las mujeres del mundo. Más allá de las biografías facilitadas en estos días, destacan como mujeres luchadoras, comprometidas, valientes e inteligentes que con sus acciones están contribuyendo a hacer de sus países y del mundo un lugar con más paz, más democracia, más igualdad y más dignidad. En ellas están representadas muchas mujeres que en espacios reducidos o amplios alzan su voz y multiplican sus acciones, en situaciones extremadamente difíciles, para promover la paz y los derechos de las mujeres. Porque no puede haber paz si las mujeres no disfrutan de la igualdad y la libertad que les asegure su dignidad como personas.

Hace unos días presentábamos el libro Federico de Motos, Historia y arqueología del sureste peninsular, publicado por la Editorial Universidad de Granada y del que somos autores Francisco A. Muñoz y yo misma. Federico de Motos (Vélez Blanco 1865-1931) fue uno de los pioneros de la arqueología española. Su personalidad y trayectoria vital nos remiten a los movimientos intelectuales y políticos de la España de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Humanista, ilustrado, arqueólogo, pintor y farmacéutico de profesión fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, defensor del patrimonio histórico y cultural y primer investigador de la prehistoria y arqueología del norte de Almería. Sus ideales políticos y sociales, de corte republicano unionista como su paisano Nicolás Salmerón, le llevaron a la vida municipal y, desde ella, a defender la mejora de la educación, la cultura, la sanidad y salubridad públicas.

Formado en la Universidad de Granada y en la Central de Madrid, descubrió decenas de cuevas y abrigos con pinturas rupestres, excavó la necrópolis iberica de Tútugi (Galera, Granada) y el poblado de las Canteras (Vélez Blanco, Almería), entre otros yacimientos del sureste peninsular. Publicó diversos estudios en revistas especializadas españolas y francesas, o como monografías, con los resultados de sus excavaciones. Además cultivó la amistad y la colaboración con los más distinguidos arqueólogos e historiadores europeos y españoles de esas décadas: Henri Breuil, Luis Siret, Hugo Obermaier, el marqués de Cerralbo, Eduardo Hernández Pacheco, Juan Cabré, Burkitt, el conde de la Vega del Sella, Fidel Fita, José Ramón Mélida, etc.
Origen de luz es el nombre de la esculturilla que ha recibido esta semana la camboyana Somaly Mam, premio a la Cooperación Internacional de Caja Granada. Es la misma que recibieron otros años personalidades y entidades tan excepcionales como Maria Nowak, José Saramago, Dario Fo, las Misiones de Paz de las Fuerzas Armadas Españolas, Federico Mayor Zaragoza o la Fundación Vicente Ferrer. Origen de luz quiere representar la esperanza surgida de la solidaridad entre las personas y la cooperación entre todos los pueblos del mundo.

Somaly Mam es un símbolo de esperanza para las mujeres y niñas que son víctimas de explotación sexual. Es la voz que denuncia a una hipócrita sociedad occidental que calla ante la esclavitud sexual sufrida por miles y miles de niñas en los burdeles de algunos países asiáticos, y que, bajo el pomposo nombre de turismo sexual, suelen frecuentar tantos varones procedentes de nuestro culto y avanzado mundo occidental. Es una valiente luchadora en la defensa de los derechos de las mujeres de distintas partes del mundo, sin distinción de raza, credo o religión.