"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.
El Parque de las Ciencias de Granada alberga otra magnífica Exposición temporal: La evolución de Darwin. Como ya es habitual en la trayectoria de este gran Museo de Ciencia, esta exposición reúne todos los elementos para acercar de forma rigurosa, amena y atractiva uno de los acontecimientos científicos más relevantes de los últimos siglos: la evolución de los seres vivos basada en la selección natural. El tema no puede ser más oportuno ni más interesante. Se acaba de cumplir, en 2009, el segundo centenario de su nacimiento, y 150 años desde que publicase El Origen de las Especies. Las teorías desarrolladas en esta obra supusieron una ruptura ideológica con aquella sociedad anquilosada en las tradiciones, y, a pesar de las numerosas resistencias, ha superado la prueba del tiempo y tirado por tierra algunas de las creencias más arraigadas.

"La evolución de Darwin" es un viaje a través de la historia de la evolución desde el siglo XVIII hasta la actualidad y por la vida del personaje que le dio sentido. Su formación, sus observaciones y vivencias en los viajes alrededor del mundo y a Beagle; el proceso seguido para establecer su teoría; el ambiente de Londres, su casa y su familia, o los debates habidos hasta hoy, forman un fascinante recorrido que nadie debe de perderse. A ello han contribuido, junto al Parque de las Ciencias, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa y el American Museum of Natural History de Nueva York.
He de reconocer que me emocionó asistir a su inauguración. Por varias razones. Primero por todo lo que aprendí de las magníficas explicaciones de Javier Medina y de Ernesto Páramo del Parque de las Ciencias, del director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, o de los responsables de la Fundación Calauste de Lisboa. En segundo lugar, porque la idea de realizar esta exposición nació hace algunos años, cuando era Presidenta del Parque, tras una visita al Museo de Historia Natural de Nueva York, para, entre otros proyectos, conocer la exposición que sobre Darwin se acaba de inaugurar. Y también, porque me trajo a la memoria el triunfo de aquellos que, en condiciones muy adversas, consiguieron introducir las teorías de Darwin en las enseñanzas que se impartía en los Institutos a finales del siglo XIX.

Baste recordar, puesto que de Granada hablamos, la figura Rafael García Alvárez, profesor de Instituto, del actual Padre Suarez, uno de los primeros difusores en Andalucía de la teoría darwinista, a la que incluyó en uno de los manuales que publicó para sus alumnos, allá por el último tercio del siglo XIX. No pocos problemas tuvo nuestro insigne profesor con los sectores más conservadores y con la Iglesia Católica por defender semejantes teorías, desde la excomunión hasta ver quemados en pira pública sus escritos. Por suerte algunos de aquellos textos se salvaron y hoy se honra su memoria y su trabajo en el Museo de Ciencias Naturales y el Archivo que alberga el histórico Instituto granadino. También la historia tiene y tendrá una permanente deuda de agradecimiento con otro profesor de ese Instituto, con Luis Castellón, que ha dedicado tiempo e inteligencia en recuperar, conservar y divulgar aquel legado.
Todo un lujo para el conocimiento, para la Ciencia y para la Historia. El Parque de las Ciencias siempre sorprende, e inunda de saber, de creatividad y de belleza todo lo que toca.

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