Cándida Martínez López

Historiadora, Investigadora de Estudios de la Mujer, Profesora de la Universidad de Granada, Diputada del PSOE


Entre el patio y la plaza

"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.

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Bitácora, Cándida Martínez

25/01/10 10:43 La educación de los (invisibles) niños y niñas inmigrantes

No se habían acordado de ellos. De esos niños y niñas de piel blanca o morena, de ojos rasgados o grandes ojos negros, de acento diferente. No se habían acordado de sus sueños ni de sus miedos en un país extraño, de sus dificultades para entender nuestra lengua o para encontrar amigos. Se habían olvidado de su derecho a recibir educación. No recordaban, o no sabían, o no querían saber, que la privación de acceso al sistema educativo viola la Convención Internacional de los Derechos del Niño, norma internacional a la que están adheridos los países europeos. Demasiados despropósitos en busca de unos pocos votos. Votos contra educación. La polémica sobre el empadronamiento de las personas inmigrantes ha destapado contradicciones y vergüenzas en una parte de nuestra sociedad, alentada por el posicionamiento de los sectores más conservadores y xenófobos, a los que, desgraciadamente, se ha sumado el Partido Popular.

Ilustración: Ninños Inmigrantes

En la vorágine de la polémica, y ante el escándalo social que supone que los niños y niñas no puedan asistir al colegio, Mariano Rajoy se han inventado una propuesta estupenda: No se empadronan pero reciben educación. ¿Y cómo se hace eso? Oculta su propuesta el pequeño detalle de que no es posible organizar la escolarización de unos niños que no se saben que existen. Si no están empadronados no sabremos cuantos son, ni en qué zona viven, ni qué necesidades educativas tienen. (En España hay unas normas para escolarizar que tienen en cuenta, entre otros requisitos, el domicilio familiar que certifica el Ayuntamiento a través del Padrón). Ninguna administración se preocupará de asignarles un colegio, de dotar nuevos puestos escolares o de disponer el profesorado necesario. Además, al no saber cuantos son, ni donde viven, ningún organismo se preocupará de vigilar si van o no van a la escuela o al Instituto. No habrá, pues, absentismo escolar.

¿Y qué hacen aquellos que quieran ir la colegio? Con la fórmula del PP esos niños aparecerán un día por la puerta de un colegio y allí "alguien" los recogerá, les asignará una clase, un profesor, un pupitre... Si al día siguiente no vuelven, nadie se preocupará ni preguntará por ellos. Son como niños fantasmas. Se le olvida al PP que para que el derecho a la educación pueda ser ejercido adecuadamente, las Administraciones deben planificar los puestos escolares, el profesorado, los libros escolares allí donde son gratuitos y eso lo facilita el conocimiento del número de niños y niñas en edad escolar que viven en el municipio. Y si la incorporación se hace cuando se ha iniciado el curso es conveniente conocer la zona en la que viven, sus conocimientos, sus necesidades educativas, para que puedan ser atendidos con la dignidad que cualquier ser humano, y más un niño, se merece.

Sí, dignidad y derechos. También para aquellos niños y niñas que se ven arrastrados a vivir fuera de su tierra y en condiciones muy duras de existencia. Detrás de esas propuestas políticas se esconden flagrantes violaciones de los derechos de los niños, que pueden verse expuestos a altísimos niveles de discriminación. Tomemos nota: que nadie cambie educación por votos, que nadie cambie la dignidad humana por respaldo electoral. Recordemos, como dice la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que éste "debe estar plenamente preparado para una vida independiente en sociedad y ser educado en el espíritu de los ideales proclamados en la Carta de las Naciones Unidas y, en particular, en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad.

Guardian en Red el día 26/01/10 21:45

A diferencia de los partidos de izquierda, en la DERECHA siempre se "trabaja" de la misma manera: el dirigente de turno piensa, idea, le preguntan o se le ocurre alguna cosa, y ya está, se dice y se hace.
A nadie de la DERECHA se la ha ocurrido que cualquier iniciativa o propuesta que presenten debe de estar meditada, debe de saberse si es LEGAL, si es posible de realizar con los medios disponibles y sus consecuencias para el ciudadano.

Esa es la diferencia entre gobernar en DEMOCRACIA y lo que está acostumbrado a hacerse desde la DERECHA.

tania el día 22/06/10 01:05

pues me parecio muy simpatico lo que escribieron ya que nadie piensa como la escritura de los niños y niñas migrantes ese es mi comentario es todo por ahora bey

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