Cándida Martínez López

Historiadora, Investigadora de Estudios de la Mujer, Profesora de la Universidad de Granada, Diputada del PSOE


Entre el patio y la plaza

"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.

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Bitácora, Cándida Martínez

15/05/10 23:12 Los Estudios de las Mujeres cumplen años

He participado, en apenas dos meses, en diversos actos universitarios que han conmemorado los inicios de los actuales Institutos Universitarios de Estudios de las Mujeres en la Universidad de Granada y en la Universidad Complutense de Madrid. Se han cumplido veinticinco y veinte años, respectivamente, desde que algunas profesoras iniciamos aquella aventura que tan fructífera trayectoria ha tenido para el saber, para las mujeres, para la Universidad y para la igualdad. He tenido la satisfacción de compartir, en estos días, interesantes y apasionadas reflexiones sobre el significado de estos centros universitarios, la evolución habida en la investigación y la docencia en Estudios de las Mujeres en España, o sobre el panorama actual y las perspectivas de futuro de los mismos con numerosas amigas y "maestras" de distintas Universidades españolas. Entre ellas, Pilar Pérez Cantó, Ángeles Durán, Cristina Segura, Marina Subirats, Rosa Cid, Ángela Muñoz, y, por supuesto, las de la Universidad de Granada, Pilar Ballarín, Teresa Ortíz, Marga Birriel, o las más jóvenes Margarita Sánchez y Ana Muñoz. Mi intervención en estos Congresos y Jornadas ha tenido mucho que ver con mi condición de miembro fundadora y directora de aquel Seminario de Estudios de la Mujer de la Universidad de Granada que creamos cargadas de esperanza y llenas de ilusión, un grupo de profesoras de esta Universidad.

La creación de aquellos primeros Seminarios o Centros de Estudios de la Mujer fue fruto de un cambio sustancial que comienza a producirse en en este país en los años ochenta: la irrupción de las mujeres, como colectivo, y desde el feminismo, en la creación del conocimiento. Celebramos, pues, el punto de partida, los procesos y los resultados de uno de los fenómenos contemporáneos que mayor trascendencia ha tenido en los cambios sociales habidos en nuestro país en las ultimas décadas: la toma de la palabra pública de las mujeres, su incorporación a los procesos de creación del conocimiento, la creación de nuevas teorías y métodos de análisis desde el feminismo, y, sobre todo, la afirmación de la autoría de las mujeres.

Nacían aquellos Seminarios en un momento apasionante de nuestra historia reciente, en los primeros años de nuestra democracia. Y es que esta etapa de nuestra historia, marcada por el afán de consolidar las libertades y de afianzar el modelo democrático, tuvo con la entrada de las mujeres en los espacios de la producción del saber una de sus expresiones más innovadoras, y, tal vez, una de las de mayor repercusión e influencia en las décadas posteriores. Si hoy contamos con Leyes que impulsan la igualdad entre hombres y mujeres se debe sin duda a ese nuevo caudal de saberes que ha sustentado y dado argumentos a los movimientos de las mujeres en favor de su igualdad y libertad. Detrás de los Gobiernos paritarios, de la mayor presencia de las mujeres en los centros donde se toman las decisiones, están la teorización y los análisis sobre el poder y los mecanismos de exclusión de las mujeres, o sobre cómo debe de producirse su inclusión.

Era aquel un tiempo en el que crecía el número de alumnas con una intensidad hasta entonces desconocida en nuestra historia; en el que se multiplicaba el número de profesoras universitarias; en el que se acrecentaba la producción científica de las mujeres en los distintos campos del saber. Era el tiempo en el que se creaban nuevos campos de investigación de la mano de la teoría feminista; en el que se comenzaban a replantear conceptos y saberes tradicionales para desvelar la secular invisibilidad de las mujeres; en el que se estrechaban lazos y se creaban redes con otros seminarios españoles y extranjeros Era el tiempo en el que mujeres, que pretendíamos consolidarnos como ciudadanas de pleno derecho, sabíamos que el conocimiento podía abrirnos las puertas para un futuro propio que antes nos había sido negado.

Con ello se iniciaba, también, un pacífico y subversivo cambio en el tradicional orden universitario hasta entonces basado en la “auctoritas” masculina. La irrupción de las investigaciones, espacios y redes de Estudios de las Mujeres ha supuesto una cierta convulsión en el paradigma que ha legitimado durante tantos siglos la supremacía masculina del conocimiento y del poder. Uno de los elementos primordiales del cambio que comienza en esas décadas reside precisamente en la feminización del “auctor”. Es decir, en la mayor producción científica de las mujeres, en la afirmación de la propia autoría, en la capacidad de crear teorías y enfoques metodológicos propios, en el hecho de reconocernos con capacidad de innovar y de crear, de considerarnos artífices de significado del mundo y, por tanto, con capacidad de transformarlo.

Sabemos que es el inicio de un largo camino, aún sin terminar de recorrer, en el que se ha pasado del silencio y la exclusión, de la suplantación del nombre y de la obra de las mujeres, a la conciencia de que el mundo también ha sido y es de las mujeres y, sobre todo, a la conciencia de que es necesario crear otra aproximación al conocimiento que no sea parcial y excluyente. Sabemos que toda innovación implica riesgo, incluso una cierta extravagancia, es más, implica libertad, y eso aún no es fácil admitirlo en las mujeres.

Pero ha merecido y merece la pena. Es mucho lo conseguido, y mucho lo que queda por hacer y por crear. Tenemos fuerza. Enhorabuena a todas.

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