Cándida Martínez López

Historiadora, Investigadora de Estudios de la Mujer, Profesora de la Universidad de Granada, Diputada del PSOE


Entre el patio y la plaza

"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.

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Bitácora, Cándida Martínez

02/06/11 19:37 Mariana Pineda

La figura de Mariana Pineda sigue siendo fuente de reflexión y creatividad. Hace unos días asistí a la presentación de una nueva obra sobre esta emblemática mujer granadina. Se trata de un cuento para niños y niñas escrito por Ana Mª Muñoz, ilustrado por Elvira Muñoz y editado por Aida Anel. La buena historia y la sensibilidad de autoras y editora nos acercan de nuevo a una mujer de fuertes convicciones políticas que, tal vez por ello, quedó bajo el halo de la leyenda.

¿Conoces a Mariana de Pineda?

Mariana Pineda formó parte de los grupos liberales andaluces que mantuvieron viva la llama y los ideales de nuestra primera Constitución en unos momentos de dura represión en España, con la consecuencia fatal de la muerte para muchos de ellos. Los Coloraos en Almería, el general Torrijos en Málaga y Mariana en Granada son el referente de esa Andalucía que desde el siglo XIX luchó por la libertad. Pero en el caso de Granada hay una singularidad de carácter no menor: la persona ajusticiada fue una mujer.

Ya en esos momentos había mujeres de ideas avanzadas en toda España que formaban parte de los círculos ilustrados liberales. Pero si difícil era para un hombre de esa época defender las libertades y la Constitución, mucho más lo era para una mujer que tenía, además, que romper con la ancestral tradición de silencio, invisibilidad y negación de criterio y espacio propio. El valor de Mariana no estuvo sólo en su actitud ante la muerte, estuvo, sobre todo, en la opción política y vital que tomó.

“Murió esta mujer ajusticiada por un doble motivo, decía María Lejárraga en 1931, haberse unido de corazón a los defensores de la libertad y no consentir en traicionarlos”. Por eso, afirmaba, “debemos exaltarla y reverenciarla esencialmente como heroína de la lealtad. ¡Es tan difícil a la flaqueza humana guardar fidelidad a aquellos con quienes se soñara triunfar, cuando se les ve derrotados y huídos¡”

Significativamente a Mariana Pineda se le negó durante décadas su propia identidad. La Mariana construida por la leyenda dibuja a una mujer capaz de morir por no poner en riesgo a la persona amada – acorde con nuestra cultura patriarcal -. Y es que, incluso para esos sectores que admiraban a Mariana, a una mujer se le podía justificar una pasión amorosa pero nunca una pasión política. Le leyenda trocó esa pasión por las libertades en pasión por un hombre. Y negó a la mujer ilustrada, liberal y defensora de ideales políticos.

El legado de Mariana Pineda cobra hoy especial significado. Porque fue una de esas pioneras que afirmaron su criterio y opinión, y con ello su propia identidad, en una época en la que las “mujeres de bien” debían de estar adornadas por el silencio y recluidas y sometidas en el espacio interior. También porque la Mariana apasionada por las ideas liberales contribuye a reconstruir nuestra propia genealogía de mujeres. No somos una recién llegadas las que ahora nos esforzamos por ampliar nuestro espacio de igualdad y libertad.

Libertad, igualdad y lealtad a sus principios. Esa es la imagen que de ella brindaron las mujeres que defendieron el derecho al voto en los años veinte del siglo pasado o cuando se recuperó su figura a principios de la Segunda República y al retornar la democracia a nuestro país. Su memoria nos anima a profundizar y transitar por aquellos ideales y valores que defendieron tantos hombres y mujeres de nuestra tradición democrática: el fortalecimiento de la política, la libertad de conciencia, el laicismo, la corresponsabilidad, el altruismo, la igualdad y la fraternidad solidaria. Y todo eso puesto en boca y protagonismo de las mujeres. ¡Cuánto nos queda por conquistar¡

Felicidades Aida, Ana y Elvira por acercar este gran personaje femenino a los más pequeños.

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