"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.

Hace algunas semanas una ilustre investigadora en historia de las Mujeres, Mary Nash recibía el doctorado honoris causa en la Universidad de Granada. Es la segunda mujer que lo obtiene en la centenaria y prestigiada institución granadina. ¡Sólo dos mujeres¡ En el hermoso edificio renacentista que ocupa el Rectorado, Mary Nash habló de los inicios de la historia de las mujeres en España y Europa, de feminismo, y de cómo los conceptos y metodologías creados por los Estudios de las Mujeres han transformado la perspectiva analítica de las ciencias sociales. Lo hizo con el rigor y la brillantez que la suelen acompañar. Una situación, la vivida esa mañana, que es fiel exponente de cómo las mujeres hemos ido ocupando y transformando la plaza pública, como lugar metafórico del saber, del prestigio y del poder.
Acompañamos a Mary Nash compañeras de muchas Universidades españolas expertas en historia de las mujeres, entre ellas las “arenales”, es decir, las del Consejo de dirección de Arenal, Revista de Historia de las Mujeres, Susana Tavera, Ana Aguado, Lola Ramos, Pilar Ballarín, Lola Mirón, entre otras. Disfrutamos con el éxito de Mary, con su reconocimiento, con su magistral lección, con la amistad compartida, porque lo consideramos, en cierta forma, un triunfo de muchas mujeres que han trabajado con tesón e inteligencia por repensar el mundo y porque su voz, la de las mujeres, tenga el protagonismo y reconocimiento social antes negado.
Me vinieron a la mente numerosas reflexiones sobre el proceso histórico vivido por la mujeres para acceder a la plaza pública y sobre sus aportaciones teóricas para reconstruir ese espacio público en igualdad. La toma de la palabra pública de las mujeres ha supuesto su entrada en el ágora como colectivo, la afirmación del yo-nosotras, la publicidad de sus creaciones y opiniones, y la posibilidad de establecer pactos y alianzas entre las mujeres, y entre éstas y los hombres, desde el mutuo reconocimiento como iguales.
Al pretender consolidarnos como ciudadanas de pleno derecho, las mujeres detectamos que el conocimiento podía abrirnos las puertas para un futuro propio que antes nos había sido negado. El movimiento feminista ha necesitado repensar el mundo para explicar a las mujeres y las claves de su dominación histórica, pero también ha querido repensar el mundo desde la perspectiva de las mujeres. La crítica feminista al saber tradicional y las nuevas propuestas teóricas y metodológicas han comenzado a crear fisuras en el paradigma intelectual que legitimó durante tantos siglos la supremacía masculina, y ha replanteado conceptos y saberes tradicionales para desvelar la secular invisibilidad de las mujeres.
Junto a la relevancia de estas innovadoras teorías y metodologías producidas por los Estudios de las Mujeres, hay un hecho sumamente relevante, el que las mujeres hayamos comenzado a aparecer también como organizadoras de sentido, como nuevas creadoras de orden. Uno de los elementos fundamentales de ese cambio reside, precisamente, en la feminización del auctor, es decir, en la afirmación de la propia autoría, en el hecho de reconocernos con capacidad de innovar y de crear, de considerarnos artífices del mundo y, por tanto, con capacidad para transformarlo.
Estamos pasando del silencio y la exclusión, de la suplantación del nombre y de la obra de las mujeres, a la conciencia de que el mundo también ha sido nuestro y, sobre todo, a la conciencia de que es necesario crear otra aproximación al conocimiento que no se parcial y excluyente. Pero sabemos que es el inicio de un camino largo, porque todo pensamiento innovador implica riesgo, incluso una cierta extravagancia, es más, implica libertad, y eso aún cuesta admitirlo en las mujeres.
Enhorabuena Mary, por este reconocimiento académico, pero sobre todo por tu sabiduría, tu compromiso y tu excelente magisterio.
Jose Antonio Roldán Molina el día 16/07/10 13:35
Ya es hora que se reconozcan los méritos que tiene la mujer en todos los aspectos.Hay que ver que la mujer está presente en muchos organismos oficiales los cuales antes eran intocables para ellas.
Un saludo.
Jesús Martínez López el día 30/07/10 20:34
Cada vez que veo mis apellidos reflejados en otra persona me causan una alegria que me entran ganas de escribirle de inmediato. Y además tan importante como eres mas alegria, soy tambien socialista y veo con mucha preocupación la situación que estamos viviendo, pienso que nos estamos equivocando con el tratamiento de la crisis, con tantisima corrupción que ahi es en Estado vamos mas ràpido de la cuenta al precipicio de la oposición, me aceptas como amigo, soy muy peligroso, pero no tengo maldad.
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