"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.
Hay quien piensa que el liderazgo de un director o directora es mayor cuanto menor es el peso y participación de familias y profesores en su elección. Es decir, que la eficacia está reñida con la democracia. Eso es lo que se deduce de la Proposición de Ley presentada por el PP en el Congreso de los Diputados esta semana. No se ha esforzado mucho el Grupo Popular con esta iniciativa, ya que, como viene siendo habitual a lo largo de la legislatura, trataba de restablecer, literalmente, la LOCE, derogada en 2006 con la promulgación de la LOE. Como también viene siendo habitual se quedó solo y su proposición fue rechazada. Su propuesta sólo fue acogida con entusiasmo por Rosa Diez (UPyD) que defendió un modelo de dirección de cuerpos nacionales de vieja estirpe y peor recuerdo.

La modificación del procedimiento de selección del director/a que proponían supondría la disminución drástica de la participación real de la comunidad educativa, al reducirla a un testimonial 30%, sin capacidad alguna de decisión en un tema tan importante para el centro educativo. Este papel irrelevante del Consejo Escolar y del Claustro de profesores podría dar lugar a directores muy alejados de su comunidad educativa, a proyectos que no se puedan llevar a cabo y, en definitiva, a aumentar la posibilidad de conflictos internos en los centros. Un/a director/a que se percibe como impuesto difícilmente logrará el reconocimiento que requieren el liderazgo pedagógico y la autoridad educativa.
Además, esta propuesta propuesta de modificación de la LOE no está motivada en informes o evaluaciones que señalen un mal funcionamiento del sistema actual de dirección, pues los primeros directores nombrados por el sistema LOE lo fueron en el año 2007 y terminarán su primer periodo de nombramiento en 2011. No ha habido, por tanto, ocasión de hacer una valoración suficientemente informada y serena sobre el funcionamiento del sistema. Pero tampoco han aparecido signos que hagan pensar en la necesidad de reforma inmediata.
Frente a ese modelo de dirección alejado del centro educativo, tuve el honor de defender un modelo de dirección que cuenta con la comunidad educativa y se basa en ella, y que, al tiempo, aumenta su profesionalización, capacitación, competencias y reconocimiento para el ejercicio eficaz de la misma. Ese modelo se desarrolla a partir de la LOE y las Leyes Autonómica impulsadas desde gobiernos socialistas.
Un modelo en el que el director o directora representa a la Administración educativa en el centro y ostenta la representación del mismo, es el responsable de la organización y funcionamiento de todos los procesos que se llevan a cabo en éste y, además, ejerce la jefatura del personal. Un modelo que afianza su liderazgo pedagógico y su autoridad educativa, con una adecuada capacitación adaptada a las necesidades reales del desempeño de su función, con mecanismos efectivos que incentivan la función directiva, con sistemas de evaluación que la mejoran. Un modelo que crea puentes de encuentro, que mantiene y fomenta la participación entre toda la comunidad educativa.
Buenas directoras y directores para unos claustros y consejos escolares sólidos y comprometidos.
Querida Cándida:
Estoy contigo en cuanto al modelo democrático y participativo de director.
Pero este modelo y cualquier otro, incluso el opuesto, carecerá de eficacia si el director no es el depositario de la autoridad, quien la ejerce de acuerdo con las leyes y el reglamento, y por tanto unas veces lo hará severa y otras dulcemente. Pero autoridad sobre el personal para que ejerza las funciones que tiene que ejercer un jefe de personal: las dulces y las amargas.
Para que exista el respeto que piden los profesores de secundaria no es necesario nombrarles agentes de la autoridad, bastaría con investir al director/a con ese poder.
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