"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.
El primer manuscrito de Federico García Lorca o de Francisco Ayala se encuentra en un centro educativo, en el Instituto Padre Suárez de Granada. El Instituto Cardenal Cisneros de Madrid alberga más de 25.000 elementos científicos en su Gabinete de Historia Natural. Los fondos documentales y bibliográficos del Instituto Isabel la Católica, antiguo Instituto-Escuela, guardan una información privilegiada sobre el intento pedagógico de la Junta para Ampliación de Estudios de renovar la enseñanza secundaria y la formación del profesorado.
El Cabrera Pinto de La Laguna, el Aguilar y Eslava de Cabra (Córdoba), el Brianda de Mendoza de Guadalajara, el Cardenal López de Mendoza de Burgos, el San Isidoro de Sevilla y así hasta casi cien centros educativos de toda España atesoran un riquísimo patrimonio científico, cultural e histórico, cuyo valor sobrepasa lo meramente educativo.

Con estas palabras comenzaba mi defensa en el Pleno del Congreso de Diputados de una Proposición no de Ley para proteger, conservar y difundir el rico patrimonio histórico que albergan muchos centros educativos de este país. Y continuaba con la siguiente reflexión.
Bibliotecas, laboratorios de física y química, Gabinetes de Historia Natural, Museos pedagógico-científicos, cartografía, obras de arte, edificios singulares, informes y publicaciones del profesorado, expedientes académicos de alumnos y alumnas que destacaron en la ciencia, las artes, la cultura o la política constituyen uno de los más ricos patrimonios colectivos de este país en los últimos 150 años. Aunque, eso sí, permanecen ocultos, olvidados, tal vez por la modestia de las instituciones escolares o bien por aparecer desdibujada su importancia.
Estos centros han acumulado a lo largo del tiempo un patrimonio de indudable valor que atañe directamente a la comunidad educativa, pero que, como todo patrimonio histórico, constituye un legado para el conjunto de la sociedad. Los centros escolares son lugares privilegiados de nuestra memoria social y personal. Todo ello nos permite recorrer la evolución de las ideas pedagógicas y del concepto mismo de la educación, pero también conocer qué formación tuvieron las élites y las capas medias de este país o cómo se ha ido produciendo la incorporación de la cultura científica y las polémicas suscitadas en torno a la misma.
Estamos, pues, ante un legado de bienes tangibles, pero igualmente ante una suerte de herencia inmaterial de la que nos hablan esos bienes. Su protección, conservación y difusión reclaman medidas de distinta naturaleza: catalogación de los bienes, de los archivos, conservación de edificios, investigación, divulgación, etcétera.
No es un tema menor. Tiene toda la dignidad para ser tratado en el Pleno del Congreso de los Diputados, pues al valorar y conservar el patrimonio educativo nos remitimos al valor central de la educación en la sociedad y, sobre todo, al reconocimiento de la labor de un profesorado que adquirió esos materiales para su utilización en el aula, consciente de que con ello facilitaba la transmisión de la cultura y de la ciencia. El paso del tiempo les ha concedido valor histórico y ha habido otros profesores que han sabido conservarlos y legarlos. Por ello, esta proposición es también un acto de reconocimiento de la calidad y prestigio de nuestros docentes.
La Constitución española de 1978 en su artículo 46 indica que los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. Además, la apuesta de la Ley Orgánica de Educación por el reconocimiento, apoyo y valoración del profesorado conlleva valorar en alto grado todo lo realizado por el mismo y las instituciones educativas de otros periodos, lo que supone la salvaguarda del fondo patrimonial que poseen los centros de enseñanza. También el Consejo Escolar del Estado ha llamado la atención en fechas recientes sobre la necesidad de proteger ese patrimonio.
Sostenemos, asimismo, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea y de la UNESCO, que es preciso articular una política y una acción educativa para incrementar el respeto al patrimonio y que tal formación es la base y el fundamento del surgir de una conciencia ciudadana responsable y sensible con el mismo.
El gran valor del fondo patrimonial que poseen los centros de enseñanza, junto con sus vínculos de identidad con la sociedad, requiere, pues, un tratamiento singular en el ámbito de las instituciones educativas.
Algunas comunidades y algunos centros escolares están acometiendo dicha tarea, a veces solo con la dedicación entusiasta de su profesorado; nuestra felicitación por ello. Pero salvaguardar y dar valor a ese patrimonio debe ser una acción integral promovida por los poderes públicos.
Por todo ello, el Grupo Parlamentario Socialista ha presentado esta proposición para que el Gobierno, en el seno de la conferencia sectorial, proponga un plan para proteger, conservar y difundir este patrimonio. Es una proposición que recoge aspiraciones de los centros educativos y que ha querido desde el principio atraer voluntades y acuerdo.
Es el tiempo del conocimiento, del impulso de la cultura científica. Debe ser también el tiempo para rescatar del olvido el rico legado de nuestras instituciones educativas.
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