"Del patio a la plaza" fue un programa Medcampus que desarrollamos pensando en el proceso de irrupción de las mujeres desde el espacio público al político. Aquel pensamiento sigue teniendo plena vigencia para mujeres y hombres que hacen que sus elecciones cotidianas tengan cada vez más capacidad de influir en lo público y en lo político. En definitiva que sus vidas tengan mayor poder.
El delantal ha sido tradicionalmente una prenda femenina, para cocinar, para limpiar, para atender a los niños. Hasta para coser. En estos primeros días de marzo, dentro de nuestra campaña electoral, regalamos delantales para los hombres. Un delantal para la igualdad. Con él un mensaje claro: compartir las tareas familiares. La doble jornada de la mayoría de las mujeres sigue lastrando sus posibilidades profesionales, sociales y vitales, y comporta una tensión añadida y un cansancio que casi nunca se reconoce. Al fin, para muchos, cuidar la casa y a la familia sigue siendo la actividad “natural” de las mujeres.

Las mujeres hemos avanzado en derechos, en presencia social y política, en reconocimiento. Nos lo hemos ganado a pulso. Disfrutamos de Gobiernos paritarios en España y en Andalucía; contamos con una Ley de Igualdad que está llamada a eliminar los obstáculos que aún quedan en el terreno laboral, en el científico o en el del reconocimiento y prestigio de las mujeres. Pero bien sabemos que una parte de nuestro tiempo, de nuestras preocupaciones, de nuestras emociones están ligadas al ámbito doméstico y familiar. No se trata de olvidarlas, sino de afirmar la corresponsabilidad que todos, hombres y mujeres, tenemos con ellas. Y como nosotras ya las asumimos, recordemos e insistamos en que para conseguir una sociedad más equilibrada, más justa, más armónica, los hombres deben de asumirlas no como “ayuda” sino como algo propio. Un delantal para la igualdad. Que los hombres se pongan ese simbólico delantal debe significar que tengamos más y mejores posibilidades para incorporarnos al trabajo remunerado. Un 62% del empleo creado en esta legislatura ha sido de mujeres, pero aún hay diferencias entre la tasa de empleo femenino y masculino, además de las salariales. Debe de significar que más mujeres se incorporen a la actividad científica, y que el gran caudal de nuestro conocimiento y creatividad no se vea lastrado por asumir en solitario las tareas familiares, como tan a menudo sucede. Ese delantal debe significar, también, prestigiar la imagen, las actividades y la voz de las mujeres.
Ampliar nuestros derechos de ciudadanía, apostar por la corresponsabilidad en las tareas familiares, y una participación equilibrada de mujeres y hombres en todos los ámbitos de la sociedad (empleo, política, cultura, deporte, medios de comunicación...) pueden ser algunos de nuestros objetivos. A ello nos dedicaremos con intensidad en la próxima legislatura.
Que este delantal para la igualdad sirva también como homenaje y reconocimiento a todas las mujeres, a todas las madres que llevaron y llevan con toda dignidad su delantal para cuidarnos. Ahora es el tiempo de que los hombres compartan con nosotras la dignidad del cuidado.
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